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Porque sí, porque no tengo abuela y porque me lo merezco.
Y ya que nadie me lo dice…pues me lo digo yo. Aunque sea muy forever alone.
Está chula la aplicación/web de Multiópticas. Con ella le puedes dedicar, no un aplauso, sino un concierto de ellos a quien tú más quieras (en mi caso, a mí mismo).
A tu pareja, a tus padres, a tu perro o a tu jefe (que tú y yo sabemos que no se lo merece, pero daño no va a hacer). Dedícaselo a quien tú quieras.
Me lo podéis dedicar a mí a través de Twitter en @Untipocongafas. También podéis insultarme, mandarme amenazas de muerte (o de cualquier otro tipo) o mandarme fotos “sepsis”…me encantan las fotos “sepsis”.
Podéis acceder a la aplicación a través de www.temerecesunaplauso.com
Llevan años entre nosotros, aunque gracias al señor no se les ve mucho porque prefieren los lugares oscuros y solitarios donde no se oigan sus sollozos (cuevas e internet principalmente).
Cuando yo era un joven de instituto esta tribu urbana todavía no existía, pero al parecer ahora hay por lo menos uno en cada clase. Es lógico, las sociedades se corrigen a sí mismas y alguien tenía que llenar el hueco de “niño rarito” que hemos dejado los frikis ahora que hemos dejado de ser unos parias y nos hemos convertido en algo así como el Macho alfa.
Los emo le deben mucho a Justin Bieber, ya que hasta que este maestro de la androginia apareció en escena eran ellos el principal hazmerreir de Internet (y no entiendo el porqué, la verdad). Se ven a sí mismos como seres sensibles, introvertidos, con una vida llena de problemas que describen detalladamente en sus diarios, depresivos e incomprendidos (bueno…esas últimas sí que son completamente ciertas).
Se les reconoce por sus aros en el labio, el exceso de Rimmel y Kohl en sus delicadas pestañas, por llevar las uñas pintadas, esa manía de hacerse las fotos siempre desde arriba, esa música que escuchan que pretende ser dura y profunda sin conseguirlo…y por su peinado.
Es precisamente este elemento de su estilismo el que me hace hablar de ellos, ya que según un optometrista australiano, el característico peinado emo, que tapa por completo uno de los tres dos ojos, puede provocar ambliopía (ojo vago). Pues sí, al parecer el hecho de tener constantemente un ojo tapado hace que éste deje de trabajar todo lo que debería. ¿La solución a este problema de visión? Un parche.
¡UN PARCHE! ¡TOMA YA! Si se reían de ti y te sentías desplazado en el instituto por ser emo, espérate a que te pongan el parche. Eso sí que va a ser una auténtica caza.
Y digo yo… ¿Esto no se podrá evitar alternando la caída del flequillo de manera que cada día se tape un ojo diferente?
Hoy, buscando noticias sobre gafas míticas fui a dar con esta noticia en la que se habla de la subasta de objetos de Elton John. Es lo que tiene estar untado en pasta, que cada X años tienes que hacer limpieza de bienes muebles e inmuebles. Es mucho más fácil hacer eso que comprarte una nueva mansión-trastero, ya que uno acaba olvidando cuántas tiene y dónde están (y ya de paso al donar para la beneficencia uno no sólo se libra de un montón de basura que no quiere sino que además le da esquinazo a hacienda).
De acuerdo en que las gafas Elton son una pasada y que te valen tanto para ir a una fiesta en el Casino de Montecarlo como a una rave en el suburbano de Budapest ¿Pero no es un poco excesivo pagar 9.000 libras por un poco de alambre y dos culos de botella? Y ojo que estamos hablando de 9.000 libras de las de hace 24 años (eso sí que eran libras de verdad y no las que hay ahora). Que sí, que lo sé, que lo importante no son las gafas en sí mismas sino el placer (un tanto fetichista en mi opinión) de poseer un objeto que ha estado pegado a la piel de un famoso (y detrás de la oreja nada menos, con lo que se suda en los conciertos).
El caso es que tras leer semejante notición me he dicho “¡TATE! Seguro que se han subastado más gafas de famosos”. Y dicho y hecho me he puesto a realizar una profunda investigación (que es como los periodistas de hoy en día llaman a hacer uso de Google).
El primer resultado tenía también nacionalidad británica, liverpuliana para ser más concretos. ¿Qué otro famoso artista musical nos llegó de Liverpool? Exacto, John Lennon. Y es que según una noticia del 2007 se hizo una subasta por sus gafas y se rumorea que se podría haber llegado a pagar más de un millón y medio de dólares.
¡Qué despilfarro! Un buen comprador se habría esperado a la subasta de objetos de Gandhi, total, sus gafas eran casi idénticas y sólo cuestan 30.000 dólares.
Si nos limitamos al territorio nacional español me parece a mí que el caché baja un poquito. Lo único que he podido encontrar ha sido la subasta de las gafas de Chimo Bayo (¡Uh Ah!). Pero vamos, que por lo que leo el chaval se contenta con que le den las “gracias” por ellas.
¿Y vosotros? ¿Las gafas de qué famoso compraríais si pudieseis? Yo lo tengo muy claro.
Desde finales de la década de los 80 estamos viendo como la estética 8-bits (aquella que hace referencia a los videojuegos que se comercializaron para la primera generación de consolas que fue considerada como de consumo de masas) se ha ido abriendo paso en diferentes aspectos de la cultura contemporánea.
Lo primero fue la creación de unos estilos musicales propios (8-bit, chiptunes, nintendocore) que hacen un uso intensivo de los sonidos midi que tantos recuerdos nos traen a los que pasamos la infancia en un sótano oscuro en compañía de diferentes héroes virtuales.
Y de la música pasamos a la estética en videoclips. Artistas vanguardistas como Mark Ronson, Goldfish o Architecture in Helsinki (estos últimos en colaboración con el aclamado artista de los 8-bits Paul Robertson) han hecho uso de esta estética en sus videoclips, consiguiendo así que sus creaciones se convirtiesen en auténticos hits de youtube.
Pero la influencia de los 8-bits no se ha visto sólo en los medios audiovisuales. Si de algo ha servido esta última década ha sido para convertir lo geek en cool. No sólo los artistas urbanos abrazan este simplista estilo visual. También los diseñadores han aprendido que los píxeles venden. Relojes, corbatas y hasta medias pixeladas podemos comprar a día de hoy en internet.
Por supuesto las monturas de gafas no podían quedar al margen de esta tendencia. O eso es lo que ha debido pensar Dzmitry Sama, perteneciente al colectivo francés Samal Design, que nos sorprendió hace ahora poco más de un año con esta colección de gafas virtuales.
Los músicos siempre han intentado ir a la vanguardia de la moda. Y es que el aspecto que lucen dentro y fuera de los escenarios puede llegar a ser tan importante como sus canciones. El ejemplo más claro de este fenómeno es Lady Gaga, que ya sea en la entrega de los Premios Grammy o en el Festival de Cannes, ha de llamar la atención a toda costa.
Y un complemento que cada vez se antoja más esencial son las gafas:
- Tanto las de ver (da igual que no tengas ninguna deficiencia visual)
- Como las de sol (aunque sea de noche)
El mundo de la música puede ser un auténtico desfile de tendencias ópticas.
Hoy en día, el estilo retro es el que más pegada tiene. Da igual que hagas punk/rock alternativo como Pete Wentz, bajista de Fall Out Boy (ahora separados temporalmente); o indie/pop-rock al estilo Brandon Flowers, cantante de The Killers. Lo importante es ir a la última.
Pero no hay que irse tan lejos para darse cuenta de la importancia de la moda óptica en el mundo de la música. En nuestro país encontramos buenos ejemplos de ello; y, sin duda, el dúo de Pereza son los que más partido sacan a sus gafas de sol, de las que rara vez se separan. Los estilos aviador y retro suelen ser sus predilectos, aunque otras veces podamos haberles visto con otras apuestas menos comunes.
Música, cine o televisión, está claro que las gafas van ganando en importancia a la hora de elegir complemento. ¡Y yo que me alegro!
De un personalísimo estilo, Michael Jackson creó tendencia no sólo con su forma revolucionaria de entender la música y el espectáculo, sino también con su manera de vestir: sus llamativas chaquetas, los calcetines blancos, pantalones muy estrechos, guante sólo en una mano… y por supuesto, sus gafas.
Las de tipo aviador fueron las que más usó, las que inmediatamente se asocian a su imagen. Tal es así, que incluso fue enterrado con ellas. Comenzó a utilizarlas desde el inicio de su carrera musical, y las tuvo en multitud de modelos y variantes; tipo espejo, más panorámicas, con el puente de doble varilla… Si duda fueron sus favoritas.
Pero tuvo muchas más gafas oscuras para ocultar su mirada. También de montura final como las ‘aviadoras’, el modelo de gafas totalmente redondas, de cristal negro y doble puente complementó sus looks en más de una ocasión.
“Your song” o “A candle in the wind” son dos de sus canciones más conocidas; pero Elton John no sólo se hizo famoso por revolucionar el pop británico, sino también por revolucionar la manera de entender el espectáculo, lo que incluía vestirse de manera esperpéntica, siendo las gafas el mayor punto de atención.
De todas las formas y colores, con apliques, con strass, galácticas… no había límite a la osadía óptica de Elton John. De sol o graduadas, sus gafas compartían el exponente común de ser siempre grandes e imposibles de llevar fuera de un escenario.
Un ejemplo muy ilustrativo de la obsesión del cantante son las gafas de cristal rosa con ‘limpiaparabrisas’ a medida, perfectas para los conciertos en los que le alcanzase la lluvia, o por si se le empañaban de emoción.











