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Los alemanes, esos tipos que parecen destinados a (de una manera u otra) dirigir Europa, no han sido siempre los sesudos tipos amantes de la ingeniería y la filosofía por los que hoy en día les tenemos.
Según leo en varios sitios, allá por el s. XVI, cuando España era aún una gran potencia mundial, mientras que aquí las gafas eran vistas como un símbolo de distinción tal que la gente las llevaba sin realmente necesitarlas (no importa si es Justin Bieber o Francisco de Quevedo, aquí siempre queremos parecernos a alguien) en Alemania eran consideradas poco menos que un instrumento del mal.
Símbolo de petulancia, de inmoralidad y, si me apuras, de afiliación al diablo eran algunas de las ideas asociadas a tan útil invento.
Al parecer la inclusión de un cristal entre la mirada de dos personas era lo más parecido a una máscara que uno podía llevar sin ser carnaval.
En las cortes de Dresde estaban prohibidas, y la animadversión que el novelista Goethe sufría hacia ellas era tal que se negaba a mantener una conversación con cualquiera que las portase ya que, según él, con ellas “vemos más de lo que deberíamos”. También eran a su parecer el motivo de la arrogancia juvenil.
En fin, ya sabéis, si viajáis en el tiempo a una Alemania del pasado (o Prusia), más os vale que os llevéis lentillas…u os tomarán por francés y seréis condenados al ostracismo.
Avisados quedáis.
Esta mañana me he tomado la pastilla del día después, pero muy a mi pesar no debe de haber funcionado porque sigue siendo jueves
Toca esperar al viernes de la manera tradicional…viendo pasar las horas.
Espero que, al menos, nuestra ración semanal de bellezas con gafas os sirve para hacer más llevadera la espera de tan delicioso día como es el viernes.
¡Llegó julio y seguimos vivos!
Llega lo mejor del año: la playita, la sangría, los calamares de chiringuito, las canciones basura, las noches a la luz de la luna, las chicas con sus minishorts y minifaldas, los chicos sin sus camisetas, las vacaciones, las siestas, las escapadas al pueblo, los amores pasajeros, los viajes…
Podría poner también una lista de las cosas malas, pero no quiero que me llaméis aguafiestas.
Así que lo que haré será dejaros con vuestra ración semanal de guapos con gafas, esta vez con un claro espíritu vacacional.
Llevan años entre nosotros, aunque gracias al señor no se les ve mucho porque prefieren los lugares oscuros y solitarios donde no se oigan sus sollozos (cuevas e internet principalmente).
Cuando yo era un joven de instituto esta tribu urbana todavía no existía, pero al parecer ahora hay por lo menos uno en cada clase. Es lógico, las sociedades se corrigen a sí mismas y alguien tenía que llenar el hueco de “niño rarito” que hemos dejado los frikis ahora que hemos dejado de ser unos parias y nos hemos convertido en algo así como el Macho alfa.
Los emo le deben mucho a Justin Bieber, ya que hasta que este maestro de la androginia apareció en escena eran ellos el principal hazmerreir de Internet (y no entiendo el porqué, la verdad). Se ven a sí mismos como seres sensibles, introvertidos, con una vida llena de problemas que describen detalladamente en sus diarios, depresivos e incomprendidos (bueno…esas últimas sí que son completamente ciertas).
Se les reconoce por sus aros en el labio, el exceso de Rimmel y Kohl en sus delicadas pestañas, por llevar las uñas pintadas, esa manía de hacerse las fotos siempre desde arriba, esa música que escuchan que pretende ser dura y profunda sin conseguirlo…y por su peinado.
Es precisamente este elemento de su estilismo el que me hace hablar de ellos, ya que según un optometrista australiano, el característico peinado emo, que tapa por completo uno de los tres dos ojos, puede provocar ambliopía (ojo vago). Pues sí, al parecer el hecho de tener constantemente un ojo tapado hace que éste deje de trabajar todo lo que debería. ¿La solución a este problema de visión? Un parche.
¡UN PARCHE! ¡TOMA YA! Si se reían de ti y te sentías desplazado en el instituto por ser emo, espérate a que te pongan el parche. Eso sí que va a ser una auténtica caza.
Y digo yo… ¿Esto no se podrá evitar alternando la caída del flequillo de manera que cada día se tape un ojo diferente?
En los últimos años el marketing nos ha impuesto la idea de que debemos tener más de un par de gafas para poder ir siempre conjuntados (algo que a mí, personalmente, me quita el sueño por las noches).
Pero cierto es que tienen razón en una cosa, y es que es verdad que las gafas de culo de vaso que tan bien conjuntan con tu riñonera y chándal de táctel no tienen por qué pegar igual de bien con tu ropa de los domingos (el chándal de algodón gris que te pones para ir a la iglesia). Pero tal como están las cosas muchos no nos podemos permitir el ir comprando gafas como si de calcetines se tratase.
En nosotros parece que ha penssado Luís Porém al diseñar su gafas Rbg. Rbg es una montura de gafas fabricadas en plástico trasparente que nos permite rellenarlas con el líquido (tintas de base acuosa) que queramos. De esta manera podremos estrenar color de gafas cada día.
¿Que nos vamos de rave? La llenamos de algún color fosforito (o de lo que tu quieras, oye).
¿Qué es el día de San Patricio? Las llenamos de tinta verde.
¿Tienes una cita cultureta y piensas llevar a la chica a ver cine iraní? El negro nunca falla.
¿Te vas a misa? Las llenas de leche e irás inmaculado (o puedes reutilizar el fosforito de la rave)
Hay tantas posibilidades como colores en el mundo (lo cual significa, una vez más, que ellas tienen más opciones que nosotros).
¿Ya es jueves?
¡Qué alegría! ¿No se os ha pasado esta semana volando? Ya podría ser así siempre.
Y ya podrían ser así de guapos todos los miopes del mundo.
¿Tus gafas te sientan igual de bien?
Un jueves más os traemos ración de belleza escondida (o potenciada) por un par de gafas.
Y hoy volvemos a traer caras conocidísimas del mundo del cine. ¿Quién está más guapo? ¿Él o ella?
Yo, como siempre, me quedo con ella
(Podéis hacer click sobre las imágenes para agrandarlas…porque desde luego lo merecen).
¡Ya es jueves!
Lo que significa, a no ser que haya sorpresas, que mañana es viernes.
:]
Y para ir preparándoos para tan magnífico día, aquí os traemos ración semanal de cachondo y cachonda con gafas.
Hoy dejamos del lado el recato y buen gusto que tanto nos caracteriza y os los traemos con un 50% más de descaro, provocación y un 90% menos de ropa.
Que yo sepa, a nadie le ha hecho nunca daño un poco de carne sabrosa.
¡¡Ánimo que ya es jueves!!
Piensa que mañana a estas horas estarás a un paso de la libertad.
Para que no se te haga tan larga la espera aquí tienes tu ración de tipazos con gafas.
La guapa de la semana
El guapo de la semana
¡Qué rabia!
Descubro demasiado tarde una colección exclusiva de gafas hecha a mi medida.
Hecha a mi medida porque todo el concepto y proceso de fabricación de las gafas gira en torno al güisqui.
Demasiado tarde porque se fabricaron sólo 100 unidades (a precios que oscilaban entre los 180 y los 225 $) y ya no queda ni una.
Fabricadas a mano en madera de auténtica barrica de roble utilizada para destilar semejante ambrosía, estas gafas incluyen dicho líquido entre sus ingredientes materiales de fabricación. Para ser más exactos, la marca utilizada no es otra que Bushmills, que son las cabezas pensantes detrás de esta curiosa iniciativa.
Para terminar de bordarlo las gafas vienen en un estuche similar a aquellos en los que se vende la tan codiciada bebida irlandesa.
Si tenéis un ratito aquí podéis ver en vídeo el proceso de fabricación de las gafas. Toda una oda al trabajo artesanal.
Creo que me voy a poner una copichuela…















