Las gafas en el sector de la gastronomía se han convertido en unas herramientas más que nos sirven para cocinar. Si bien puede resultar algo incómodo en la cocina utilizar gafas porque los cristales se empapan y se humedecen por el vapor de la cocción, son necesarias por diversas funcionalidades.

Un ejemplo lo tenemos con las novedosas gafas indicadas para cortar cebolla y evitar que siempre acabemos con los ojos rojos y llenos de lágrimas. Con diversos diseños de colores, en verde pistacho o incluso rosa, destacan porque llevan una capa de espuma que aísla los ojos de los vapores de la cocina, siendo útiles para cocinar todo tipo de productos.
Pero, además, y algo importante, es que no quitan la visibilidad a la hora de cocinar, no se empapan, ni se humedecen, con lo que se convierten en las gafas indispensables para este uso.
Actualmente, la cocina se ha reinventado y los chefs de vanguardia cocinan dentro de lo que parece un laboratorio lleno de instrumentos y gadgets. Por ello, se fabrican gafas especiales (algunas parecidas a las que utilizan los soldadores) para proteger la vista.
Seguramente las utilizarán chefs que están unidos a las gafas porque las llevan obligatoriamente por sus problemas visuales. Éste es el caso de Juan Mari Arzak, tres estrellas Michelín con su restaurante Arzak, uno de los pioneros en revolucionar la cocina vasca y la española en general. Lo vemos siempre con una finas y elegantes gafas transparentes.
El chef Santi Santamaría, cuyo restaurante Racó de Can Fabes es uno de los más premiados desde siempre por la Guía Michelín, también lleva gafas en su vida diaria y cuando asiste a congresos y eventos.







