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Naufragando por Internet uno se da cuenta en seguida de la cantidad de descendencia que Pijus Magníficus debió gestar en su momento. Porque si no yo no me explico la proliferación de tanto blog de moda y los astronómicos números de visitas que reciben cada día.
Aquí en un tipo con gafas somos mucho más humildes, no estamos pendientes del lanzamiento de las nuevas temporadas de las marcas de alta costura y, sin embargo, nos tiemblan las rodillas de emoción cuando el bazar chino de la esquina repone los calzoncillos de Hulk que tanto nos gustan.
¿Qué se le va hacer? Nuestra falta de buen gusto y el hecho de que nos gastemos la mayoría de nuestro dinero en cosas útiles de verdad como figuras de acción, videojuegos y comida precocinada hacen que no nos gastemos en complementos de moda más de lo estrictamente necesario (si hablamos de calzoncillos 10€ por un pack de seis).
Es por ello por lo que no es común ver en este blog productos cuyo precio final se acerque a los tres dígitos. Pero hoy haremos una excepción, y es que cuando las mentes pensantes del marketing dan con nuestro punto débil nos podemos dar por perdidos.
En este caso se trata de un modelo de gafas (tanto de ver como de sol) inspiradas en el mítico ZX Spectrum. Hemos de decir que, pese a no saber mucho de moda, creemos que estas gafas tienen potencial para convertirse en un éxito. Primero porque en ellas podemos ver todos los colores que les gusta llevar a las chicas guapas que se ríen de nosotros por la calle. Segundo porque vienen bajo el nombre de un producto no sólo geek , sino también vintage…palabras que deberás soltar en una de cada dos frases si quieres estar in (¿Lo he dicho bien? In es algo así como guay ¿no?). Seas un auténtico friki o sólo lo pretendas ahora que lo nerd es lo más, seguro que estas gafas te encantan.
¿No son preciosas?
Llevan años entre nosotros, aunque gracias al señor no se les ve mucho porque prefieren los lugares oscuros y solitarios donde no se oigan sus sollozos (cuevas e internet principalmente).
Cuando yo era un joven de instituto esta tribu urbana todavía no existía, pero al parecer ahora hay por lo menos uno en cada clase. Es lógico, las sociedades se corrigen a sí mismas y alguien tenía que llenar el hueco de “niño rarito” que hemos dejado los frikis ahora que hemos dejado de ser unos parias y nos hemos convertido en algo así como el Macho alfa.
Los emo le deben mucho a Justin Bieber, ya que hasta que este maestro de la androginia apareció en escena eran ellos el principal hazmerreir de Internet (y no entiendo el porqué, la verdad). Se ven a sí mismos como seres sensibles, introvertidos, con una vida llena de problemas que describen detalladamente en sus diarios, depresivos e incomprendidos (bueno…esas últimas sí que son completamente ciertas).
Se les reconoce por sus aros en el labio, el exceso de Rimmel y Kohl en sus delicadas pestañas, por llevar las uñas pintadas, esa manía de hacerse las fotos siempre desde arriba, esa música que escuchan que pretende ser dura y profunda sin conseguirlo…y por su peinado.
Es precisamente este elemento de su estilismo el que me hace hablar de ellos, ya que según un optometrista australiano, el característico peinado emo, que tapa por completo uno de los tres dos ojos, puede provocar ambliopía (ojo vago). Pues sí, al parecer el hecho de tener constantemente un ojo tapado hace que éste deje de trabajar todo lo que debería. ¿La solución a este problema de visión? Un parche.
¡UN PARCHE! ¡TOMA YA! Si se reían de ti y te sentías desplazado en el instituto por ser emo, espérate a que te pongan el parche. Eso sí que va a ser una auténtica caza.
Y digo yo… ¿Esto no se podrá evitar alternando la caída del flequillo de manera que cada día se tape un ojo diferente?
Las modas cambian, se reinventan y se transforman a si mismas. Cuando miramos fotografías del pasado, siempre esbozamos una sonrisa, pensando ¡qué pintas! Y es que la ropa, los peinados y, claro está, las gafas han ido cambiando, y se han adaptado a los tiempos actuales.
Las gafas que solíamos llevar cuando éramos niños poco tienen que ver con las de ahora, por mucho que sea moda lo vintage y los años 70 y 80. Las más características eran las gafas pequeñas y redondas, algo típicas que todavía llevan los niños de hoy en día, pero sin colorido.
Las antiestéticas gafas, llamadas de culo de botella, son muy gruesas con cristales grandes que realmente afeaban a las personas. No era de extrañar que una gran mayoría de niños que necesitaba corregir su vista no quisiera ponerse gafas nunca.







